Todo el mundo lo sabe, pero parece que a nadie le importa
A veces uno sabe algo, y algunas veces incluso todos lo saben, pero no lo decimos. Desde la orientación sexual de algún hijo de vecino (quién lanza la primera piedra, ja), hasta el hecho de que a veces nos cuesta reclamar por cosas que no nos parecen justas. No sé si es la idiosincrasia de los chilenos, pero a menudo hay cosas de las que no hablamos. Un ejemplo claro es todos los secretos que tenemos en nuestras familias. Pero a veces también es reconfortante levantar la cabeza y hablar. Aunque sea para reclamar.
En eso estaba hace uno días, pensando en la mortalidad del cangrejo sentado en una de las mesas del fondo del Prejuicio 0, muerto de calor, y empecé a pensar en que me gustaría estar en un lugar abierto, tal vez mirando las estrellas. Estar en la playa podría ser, tomando cerveza en la Picá del Loro en Concón, en la Playa Grande en Niebla, o en la Avenida del Mar en La Serena. O al menos al aire libre, aunque fuera aire santiaguino. Y de pronto, me cayó la teja. Me voy al Vox Populi.
Ubicado en Ernesto Pinto Lagarrigue 364 (casi esquina con Dominica) en el Barrio Bellavista, este bar-pub-restorán es el único del ambiente que cuenta con un patio abierto para disfrutar del aire en épocas de calor o noches temperadas. El Vox Populi es una casa de dos pisos, bastante bonita por fuera y típica de este barrio tan tradicional. Uno entra y se encuentra con la barra de inmediato, lo que asegura que los administradores te vean, y en caso que los conozcas los puedas saludar. Hay una pequeña extensión de la barra, y dos grandes espacios con óleos de jóvenes pintores. Al final de la segunda sala está el acceso al baño, al patio, y a un subterráneo. Este subterráneo es bastante especial porque se subdivide en varios espacios pequeños que privilegian la intimidad y la privacidad. Bacán el espacio a media luz con sillones. Abajo también hay baños. Y siempre hay música ambiental, hasta en el patio.
Los precios están bien. Las cervezas de tamaño normal valen $1000 a $1500 las importadas, la piscola desde los $1800 dependiendo del pisco y los tragos ya más caros andan por los $2800 hasta $4000 algunos whiskys. Para comer tienen tablas y todo lo típico de algún pub. Nada ni muy caro ni tan barato tampoco. Ojo con las cartas, que están ilustradas con figuras de adonis, al igual que los collages de las mesas de adentro.
Una cosa que se puede comentar es que el subterráneo tiene, como dije, espacios ideales para hacer reuniones de amigos. De hecho ahí me he encontrado con los Osos Chilenos. Incluso se puede hablar con el dueño y organizar alguna celebración de cumpleaños. De preferencia me dijeron de martes a jueves. Incluso si quieres llevar tu propia música, puede ser, pero tal vez tengas que llevar el equipo. Creo que en abril están de aniversario, pero lamentablemente, es sólo con invitación. Un amigo me dio una invitación el año pasado y fue con música en vivo, fiesta electrónica abajo, y desfile de ropa interior.
Lo mejor
El patio es lo mejor. Se puede conversar a la luz de las velas y mirando el cielo nocturno y rodeado de arboles. Además, el subterráneo es super cómodo, y los múltiples espacios privilegian la intimidad. Los baños son limpios, y hasta he visto que tienen jabón líquido y toalla. El baño de abajo siempre está limpio. Otra cosa, son los meseros. Sus fachas alternativas son bastante agradables a los ojos, además que la mayoría son simpáticos. Del Alex no hay nada que decir. Super conocido. Se las trae.
Lo malo
La parte del subterráneo que está más hacia el patio parece incómoda, tal vez por mucha luz o lo junto de las mesas. Pero nada muy importante. Lo que sí es malo es la forma de sacar los pedidos. Es incomprensible que a veces el servicio es super lento, hasta para traer la cuenta, y no es talla. El otro día conversando con el mesero (yo había pedido una bebida hace media hora atrás), me comentó que los pedidos se sacan en orden. O sea, yo estaba frito porque justo antes, una mesa había pedido 6 caipirinhas. Eso no puede ser. Malo, malo, malo. Cualquiera sabe que debe haber una coordinación entre el orden y la complejidad del pedido. Las bebidas, cervezas, y todo lo que se destapa (por ejemplo), DEBEN salir de inmediato. El que está a cargo de eso, algo no sabe, eso está claro. En todo caso, yo a estas alturas, reclamo. Y por último, algunas veces es recomendable verificar la cuenta, ya que por la cantidad de gente, me ha pasado que me han cobrado mal.
Conclusión
El Vox es un lugar ideal para ir. Buen bar, buena vista, y mucha gente que a veces no conoces. Y se respira tranquilidad. De repente van gringos y gringas, e incluso heteros, pero eso en ningún caso importa. Aunque todo el mundo sepa que el servicio es un poco lento y que a veces se equivoquen y cobren de más, a nadie parece importarle. Y es porque el lugar es re piola, y es un lugar en el cual, aunque todo el mundo sepa que es de ambiente, a nadie le importa, porque no importa la orientación sexual. Y en este caso, no hay nada mejor que eso.

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