Fin a los Prejuicios
Hace unas semanas una amiga ya me había dado el dato. El Prejuicio 0 cerraba sus puertas. Por lo que me comentó la idea era trasladarse a otro lugar, y me imaginé que por un asunto de costos de arriendo. Y la semana pasada recibí un correo del local. Era un mensaje de Lorena, la dueña, y decía algo así como que el fin de semana pasado cerraba sus puertas, hasta nuevo aviso, e invitaban a dos fiestas electrónicas, el viernes y el sábado. Inmediatamente me dieron ganas de ir, pero al final sólo tuve la oportunidad de asistir el día sábado. La despedida final.
Y en realidad quería estar, ya que conocía a Lorena desde antes de abrir el local, y en sus comienzos, a fines del año pasado, pude participar humildemente aportando ideas y a más amigos que apoyaran el proyecto. Asistí a la inauguración, o las inauguraciones más bien, y me hice cliente regular de este espacio que venía a llenar un espacio necesario. Inclusive, mi primera columna “Cero Prejuicio” versó sobre el local.
Ya han pasado más de seis meses desde entonces, y luego de un breve alejamiento por asuntos personales, me decidí a asistir a ir, y a ver finalmente que había resultado de tan interesante proyecto. Además que iba a tocar como DJ uno de mis amigos, DJ Rody Chacana, con su habitual mezclas ochenteras europeas.
Llegué pasada la medianoche y me encontré con el local con mucha gente. El lugar estaba lleno de jóvenes y en la barra estaba presenciando todo la Lore. Y en la esquina estaba el DJ animando la fiesta, que a esa hora, debo confesar, recién se estaba animando. Al pasar el tiempo los ánimos fueron subiendo y más gente se acercaba a la pista a mover el cuerpo. Y ahí supe que estaban varios DJs invitados a tocar. Yo sólo presencia a tres de ellos, pero el cambio de estilos pareció muy necesario para no hacer monótona la ocasión.
La visión de la pista de baile era lo mejor. Parejas hetero bailando, hombres solos, parejas de hombres, parejas de mujeres, gente que salía, gente que entraba. La diversidad de la gente fue bastante sorprendente, al igual que tanta naturalidad en la convivencia. Por un momento mi idea de local o lugar de encuentro estaba pareciéndose mucho a lo que en sus inicios se pensaba. De ahí el nombre.
Y entre medio de dos DJs, cantó Daniel, un chico que trabajó un tiempo ahí, e inclusive cantaba en el local de vez en cuando. Lamentablemente hubo un error en una pista y el normal nerviosismo de la ocasión, hicieron que no saliera tan bien como lo planeado (o lo bien que se había escuchado antes o inclusive en el ensayo), pero fue un muy buen detalle el que él participara. Como si la noche se llenara de nostalgia.
Lo mejor
Sin duda, estar en un espacio en donde todo parece natural, es sólo una idea que tenemos en la mente la mayoría de los homosexuales. Personalmente no me agradan mucho los espacios cerrados a sólo un tipo de gente. No me cansaré de criticar locales que no dejan entrar, o cobran más caro, a las mujeres, por ejemplo. Pero la buena música, lo cómodo del espacio, y la omnipresencia de la Lorena en todos los aspectos habla muy bien de que su administración fue la debida. En el primer escrito que le hice al Prejuicio 0, recuerdo que hablé de la falta de un estilo definido. Tal vez a estas alturas no cabe hablar de lo mismo, y aunque si en la decoración no me pareció de un estilo definido, no puedo negar que el grupo humano, la gente y el staff, de algún modo lograron un estilo. Muy claro.
Lo malo
Obviamente lo malo es el cierre. Tal vez hay muchos detalles que se podrían nombrar, pero sin duda lo peor es que el local cierre. Estos espacios no pueden perderse, ya que logran de una u otra manera captar un sector de la población. Puede que un local no esté repleto diariamente, pero sin duda esa gente ahora tiene que buscar otro sitio para ir. Soy uno de ellos.
Conclusión
Francamente siento mucho que el local cierre y espero que abra nuevamente y vuelva a situarse como un espacio cómodo para mucha gente. Lorena me comentó que esta decisión era por su cansancio, y la entiendo. Estos no son muy buenos tiempos para que un local se llene, y la poca estabilidad en los ingresos, creo que cansan a cualquiera. Pero como le dije a ella esa misma noche, el Prejuicio 0 se convirtió en un muy buen espacio. Últimamente se estaban haciendo muchas fiestas electrónicas con muy buena ambiente. Y más que nada le agradezco personalmente que al menos haya intentado llevar a cabo un proyecto de esta naturaleza. Algo que varios tenemos la idea de hacer, ella lo hizo, se arriesgó, y ganó. Tal vez se sienta cansada, pero el éxito se mide de diferentes maneras, y el ambiente que vi el último día, cargado de nostalgia y celebración, ameritan que el Prejuicio vuelva. Y termino con la misma frase que finalicé la otra columna, porque lo pienso más que antes: “Y si hablamos de cero prejuicio, no sé el lugar ni conozco a toda la gente que va al bar, pero de seguro que la gente que trabaja en realidad parece no tener prejuicios con nadie, se respira ser lo que uno es, y eso se agradece”. Gracias Lore.

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