Fiebre de Sábado por la Noche
Hace 8 años que empecé a ir a las discos. Un amigo de la U me llevó a la Soviet de Viña. La música me encantó en esos momentos y por fin veía a un montón de gente que bailaba con ganas. No tengo nada con las discos hetero, pero por años había ido a esas discos, y me parecía que la gente iba más a tomar que a bailar. Bueno, al menos en las discos gay ¡se hacen las dos cosas!. Esa disco era de unos argentinos (Gustavo y Manuel) y era como un circo (el del bar era a veces el del guardarropía, e interpretaba a la Jessica Parker en el show). Se llenaba, e incluso existía un bus desde acá de Santiago que llevaba gente y la traía de vuelta a las 6 de la mañana. Recuerdo que todos les hacíamos chao cuando se devolvían.
Yo sabía de la antigua Divine (famosa por su trágico término), del Paradero Diferido (con buenos tipos en la barra) y del Piccolo Mondo de Valpo, pero esas ya no existían. Y tampoco conocía nada de Santiago, y menos de sus discos. Con el tiempo supe (tarde, como buen provinciano) del Fausto, del Quasar y del Club M.
Al verano siguiente, por un amigo, conocí más de Santiago, e hice un tour por el Fausto (cuando sólo había una escalera de subida, una pista de baile, y los baños minúsculos), el Bar de Willy, y los recién abiertos Bokhara, Bunker y Delo’s (a pasos del Alto las Condes). Tiempos aquellos. Pero como aun vivía en la V región, seguí frecuentando la Soviet, hasta que los argentinos se fueron, y nos trasladamos con mis amigos a la Foxy de Valparaíso. Años también los pasé allá, con la animación de la Paula Berry y ese tercer piso de música tropical y venta de completos.
Pero en mi corta visión centralista nunca pensé que podía haber discos en otros lados. Había pasado mis años de estudio en Valdivia y nunca supe de algún lugar de encuentro allá. Hasta que me vine. Faltó que me viniera para saber que cerca de donde yo vivía, se había instalado la Gaysoline, lugar de encuentro de los estudiantes de esa hermosa y lluviosa ciudad. Y de repente, empecé a pensar: ¿Habrán otras discos en regiones aparte de las que conozco?. Obvio. En todo caso, nombro sólo las que conozco o que me han dicho.
Empecemos por el norte. En Iquique está la Cerebro, en Antofagasta la Underboys, y en La Serena la Diva, cerca del aeropuerto. Recuerdo haber ido a una en Serena, el año 1997, que quedaba cerca de las 4 esquinas, con un portón de latón y cuya entrada era bastante barata, con gente muy simpática (me invitaron a una fiesta privada, je) y un show de Isabel Pantoja.
Y por el sur, tenemos en Rancagua la Medieval y la Bronx, en Chillán la Espartacus, en Concepción, la Diva’s y la Espartacus (del mismo dueño de la de Chillán), en Temuco (Lautaro más bien, en la carretera) también hay una que no recuerdo su nombre, pero con gente re simpática. En Valdivia está la Gaysoline, como dije, y en Puerto Montt está la Ilicit. En Osorno fui a una, de la cual tampoco recuerdo el nombre, bastante precaria (sin hielos para los tragos), pero con una onda increíble. Y en Punta Arenas había una, pero la última vez que fui, me dijeron que ya no existía.
Y de vuelta a la zona central, en Viña está la Zeuzs, el pub Polo’s y aun está la Foxy en Valpo., junto a los Domingos Rosa en Las Grekas. Hasta en Quillota hay una ahora, la Kamelia. A esa tengo que ir porque un amigo de mi hermano está haciendo show.
Y acá en Santiago, el Bunker en Bombero Nuñez junto a los pubs Friend’s y Dionisio, y el café Farinelli, el Fausto en Santa María, el Bokhara al lado de la entrada al zoológico (no confundir las entradas), la Naxxo’s al frente de la Biblioteca Nacional, la Queen (ex – Club M) a pasos de Plaza Italia y del Parque Forestal, la Zero (ex - Paradise) en Gran Avenida, el Quasar en la calle Coquimbo, la Prince Palace (ex Soviet y ex Le Boy, una de mis preferidas que ya no existe) al lado del restaurant Capricho Español en Purísima, el Máscaras para las niñas, y el nunca bien ponderado Bar de Willy.
Hay muchas, han perdurado pocas. La Soviet de Viña era un clásico, como ya dije, y el Delo’s aquí en Santiago era muy lejos y caro, pero tenía muy buena calidad. Y hay otras que han aparecido y se han ido: la Fest en la Plaza Pedro de Valdivia en donde estaba el Tucán, la UnderCity en las Torres de Tajamar (en donde hoy funciona el Topless Pasapoga), o la Boss en el Centro Lo Castillo en Vitacura, con los mejores show – duchas de Diego, y la Roumors, que alcanzó un par de semanas funcionando en Dominica, administrada por el mismo Diego, la Metrópolis en San Diego, la 22 ½ en Gran Avenida, y el famoso Le Trianón, las fiestas Spandex en el Teatro Alameda y en la Planet. Y no puedo dejar de nombrar las fiestas Dragalicious en la Fábrica.
Hace 8 años, cuando yo estaba empezando en esto, me gustaron las discos gay. Y pensaba que era una suerte que hubiera una en Viña. Ahora, mirando hacia atrás, y mirando el presente, tengo la certeza que no es suerte lo que nos hace tener lugares para compartir y especialmente para bailar. Es que nos hemos ganado los espacios, y ya hemos formado un gusto. Entiendo porque hace años todos íbamos a la misma disco, pero si ahora ustedes van a una, la verán llena, inclusive las antiguas. Porque hemos creado nuestros espacios preferidos, y esos espacios tienen su público cautivo. Es cosa de preguntar a que disco va alguien para caer fácilmente en el dicho “tipo revista Paula”: “dime a qué disco vas y te diré quién eres”. Y de seguro a la que vas tú, es la mejor.

2 Comments:
realmente el que escribio se las ha carreteado todas (casi como yom jejejeje) bueno, al menos teine toda la razon que discos hay para cada gusto y uno que ha rtecorrido se da cuenta que es espectacular conocer y comparar.
Felicitaciones y espero mas detalles de los locales del sur, ok?
un abrazo
newcatel
8:46 p.m.
ooooooh estaba buscando algun detalle de las fiestas Dragalicious y me encontré con ésto! que hermosos recuerdos tengo de algunas de las discos que he ido o fuí (por que ya no existen)y que nombraste aquí... :D
:D
2:57 p.m.
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