Por Lontano. Columna de crítica de lugares de ambiente, escritas durante el período 2003-2004

5/08/2006

La Ciudad de la Furia

Fue por segunda vez este año. De repente, por trabajo, me vi invitado a un seminario en Buenos Aires. Y cuando me dijeron que era con todo pagado, no podía creerlo. Espectacular. Antes del viaje pasaron varias imágenes por mi mente de lo que yo había visto en mi primer viaje a esa ciudad, años atrás: mucho parque, mucha arquitectura antigua bien cuidada, y unos espectaculares vedettos, uf!. Bueno, y la comida, la carne y las pastas, aparte de la mucha vida nocturna. Esta es la mía, pensé. Un buen fin de semana en un Santiago más grande.

Mis primeros días allá fueron de trabajo, así que no pude visitar mucho. Eso si, en el poco tiempo que tuve entre tanta reunión, aproveché de recorrer el centro, las librerías o mirando la gran variedad de ofertas. Además de disfrutar la primavera en la gente, mucho pantalón corto y brazos a la vista. Una bella vista.

El jueves en la noche tuve la oportunidad de juntarme con un amigo chileno (nunca falta un chileno conocido), el que estaba decidido a mostrarme la noche porteña. Y su elección para ese día fue el “resto bar” Chueca, en la calle Soler 3283, en el barrio de Palermo. El local es un pequeño restaurante “pre dance” (como llaman los argentinos a esos lugares a los que vas a tomarte un trago antes de la disco), con una excelente decoración y un barman de lujo: simpático y hecho a mano. Ese día hubo show por parte de una transformista que hizo varios cuadros cómicos acompañado por una banda sonora ad hoc. Genial.

Para el viernes, mi amigo me tenía preparado lo oficial. Tomar un trago en el departamento y luego a bailar a la disco más concurrida de Buenos Aires, la Palacio. La Palacio, ubicada en Alsina 940, a pocas cuadras del obelisco, es un Bunker dos veces de grande, aunque las instalaciones (otros pisos y balcones) las abren sólo cuando hay gran cantidad de gente. Por la entrada tenías ese día cerveza gratis toda la noche. Una amplia pista de baile, con una barra entera regalando cerveza, y unos baños repletos, pero limpios. La gente similar al Bunker, pero exacerbando la mirada eterna al horizonte. No, ellos no miran, sólo seducen. Pero como todo, pasan las horas, la cerveza pasa, y gran parte de los de mirada perdida, los veo en el cuarto oscuro del subterráneo. Es chico, se juntan los olores, pero así, la gente, igual funciona. Esta de más decir que la cerveza ayudó a que la noche se me pasara volando sin gastar ninguno.

Al día siguiente (que empezó cerca de las 14:00 hrs.), mi parte consumista quiso seguir comprando libros y me fui a la excelente Librería El Ateneo, situada en la calle Santa fe, en el recinto de un ex Cine. Precioso lugar, y mucha variedad. Y lo más genial, en los balcones del teatro te puedes sentar a leer tu libro, por horas!.

Pero como necesitaba botar algo de la resaca, qué mejor que el Full Buenos Aires, el sauna clásico de Buenos Aires. Ubicado en Viamonte 1770, cerca del metro Callao, tiene buenas instalaciones, limpio, aunque no es grande. Puedes fácilmente encontrarte con algún espectáculo en un pasillo, o admirar unas buenas formas de algunos de los que trabajan ahí. Y no faltó que me encontré con un amigo viñamarino. ¿No digo yo?

En la noche fuimos a un resto bar excelente, el Millionaire, en la calle Paraná, un lugar no exclusivamente gay, en una espectacular casa antigua de 3 pisos. Luego al Chueca nuevamente a tomar unos tragos, con una buena música electrónica que nos puso a punto para la disco de la noche de sábado, la Glam. Esta es una disco en la calle Cabrera 3046, que tiene muchos espacios, hasta un 2° piso, un patio con mesas al aire libre, y una cantidad de gente que es imposible bailar, pero muy buena para mirar. La música buena, y el agua mineral no cuesta más cara.

Lo mejor
Lo mejor de Buenos Aires es estar en un Santiago más grande. Muy fácil ubicarse (en metro), más lugares para comer, más vida nocturna, más caras nuevas, más lindos cuerpos, más teatro (más de 80 obras se estaban dando ese fin de semana), y más posibilidad de adquirir cosas que acá no llegan. El ambiente igual es parecido pero al menos los vedettos que yo he visto allá creo que son más profesionales, en el cuidado del cuerpo, pero también que el show. Bueno, Argentina tiene historia en el campo de los shows y las revistas. Y es un lugar diferente a 1 hora y media de acá.

Lo malo
Lo mejor de Buenos Aires es estar en un Santiago más grande. Es indudable que se respira aire de un país que está saliendo de la crisis (mucha indigencia en las calles), pero que tiene una terquedad y pasión que le debe venir de su sangre italiana. Y si consideras que los que van al Bunker son engreídos, algunos bonaerenses te lo parecerán más. Pero andan en busca de lo mismo que uno, así que a fin de cuentas da lo mismo.

Conclusión
Buenos Aires es una ciudad que tienes que visitar si no lo has hecho. Ahora con el cambio que nos favorece tal vez sea la oportunidad que andabas esperando de conocerlo, o de volver. Es un buen lugar, con mucho que ver en el día, la Recoleta, Caminito, Barrio de San Telmo, Puerto Madero, y mucho que ver en la noche. Teatro, cine, espectáculos, cenas, tangos. Y para más tarde, nada que decir, la noche del ambiente gay en Buenos Aires es realmente especial. Y si te encuentras con un chileno, no te extrañes, alguien más pensó que era una buena idea, porque definitivamente lo es.

1 Comments:

Blogger RODRIGO VILLANUEVA said...

Hola. de a poco voy leyendo tus escritos. me entretienen mucho de verdad y me traen recuerdos tambien

6:38 a.m.

 

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