Me dicen el Clandestino
A veces el año se pone aburrido. Sobretodo en el invierno. Así que cuando uno de mis amigos de Viña planeaba visitarme por una semana, le dije “Ven, ahora!”. Una vez acá, la idea de salir a los mismos lugares nos aburría, así que terminamos muchas de las noches de esa semana, tomándonos un trago en mi departamento, y esperando alguna fiesta electrónica de fin de semana donde, por lo menos, recrear la vista. Pero ese jueves recibimos una llamada de una de las gemelas fantásticas. “Vamos a un clandestino, nos juntamos a la 1 en Bombero Nuñez”, dijo una de ellas. Nos miramos a la cara con mi amigo, el trago al seco y partimos a averiguar como era un lugar con ese nombre. Nos juntamos con las gemelas en Bombero Nuñez y caminamos en dirección del pub Friend’s. Y justo frente al número 361, golpeamos la puerta. “¿Se puede pasar?”, preguntó una de las gemelas, en conjunto con nuestras caras de “por favor”. “Son mil pesos”, respondió la joven, al tiempo que todos sacábamos los billetes verdes. “Ya, pasen”, dijo.
El Clandestino es una casa antigua, típica del barrio Bellavista, pero que ha sido reacondicionada para ser un bar, con diferentes espacios. Al entrar inmediatamente verás una pequeña pista de baile con un DJ ambientando el lugar. Más allá la barra con un computador integrado (del año de la pera y sin cables), un espacio con mesas y paredes con decoración bastante cool. Luces simples, recortes de revistas y colores fuertes adornan el lugar. Más al fondo hay tres baños unisex y al fondo un patio también con mesas que tiene un techo de vidrio tipo invernadero. Ahí también hay un pequeño bar, y aunque hace un poco de frío en estas noches, sirve para ventilar de buena forma el lugar.
El Clandestino abre de miércoles a sábado. El miércoles funciona más como resto bar, pero desde los jueves el lugar se llena. Los jueves me han cobrado luca por entrar y el viernes luca quinientos, pero creo que esto depende de la hora que llegues. En todo caso, la entrada no da derecho a nada. Pero el bar no es caro. La cerveza de litro a $2000, tal como vale un ron o un vodka típico.
Un tema especial es la gente. El bar es “todo pasando”. Me refiero que aunque hay mucha gente visiblemente heterosexual conviviendo con mucha gente visiblemente homosexual, no hay ningún problema. He visto parejas de diferente orientación manifestando su afecto y no hay ningún problema con eso. Incluso hasta he conocido heteroweveados simpáticos. Y hay mucho, mucho que mirar. El primer día me deleité siendo voyeurista descarado. Es que era demasiado ver a un hombre seduciendo a dos mujeres al mismo tiempo, y con éxito. Y más encima con un par de gays babeando además. Y la segunda vez terminé hablando con una chica de 20 años sobre sexo anal.
La música también es singular. Aunque la base de la música puede estar influenciada por la electrónica, he escuchado desde Julio Iglesias (“Me va, me ve, me va”) hasta rock. No más de 3 canciones del mismo estilo, parece que es el nombre del DJ, y en un lugar así, eso se agradece.
Lo mejor
Lo mejor del Clandestino es el ambiente. Es difícil de describir, pero una vez adentro la comodidad es inmediata. Me he llegado a pasar el rollo que la gente es un montón de cabros chicos jugando y pasándolo excelente todo el rato. Unos bailando, otros fumando (cigarros de campo inclusive), otros tomando, otros encerrados por 15 minutos en los baños, otros tan sólo mirando. Es un lugar lleno de gente nueva de todo tipo. Lo mejor lejos, es poder estar a tus anchas y hacer lo que tú quieras en el momento que quieras y con quien quieras.
Lo malo
Una cosa que espero que mejore, es la variedad del bar. No hay más de dos tipos de cada trago. Pero lo peor es lo de siempre. Los baños. Para los hombres no es tan complicado que los baños estén eternamente sucios, pero en un lugar con mujeres como clientas hay que tener más cuidado. Aunque sí se preocupan del papel higiénico (yo mismo tuve que poner uno), la precariedad de las tazas es un detalle. Además, que como el baño se suele usar también para otras cosas, la fila te puede resultar muy larga a veces.
Conclusión
El Clandestino es un lugar que tienes que visitar. Primero porque es un lugar super alternativo, divertido y con mucha onda. Pude servirte de pre dance o para quedarte ahí toda la noche. Segundo porque el lugar está lleno de gente nueva y dispuesta a conocer otra gente. Tercero porque puede que hasta te encuentres con algún famoso de la TV, ya que el lugar está de moda. Pero lo principal, es porque cada uno ha llegado a sentirse en esta vida como un clandestino, de una u otra forma, y este lugar de estilo “ochentero”, es un fiel representante de esa buena onda eterna que uno tiene en el fondo, y que muy pocas veces saca a relucir.

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