Por Lontano. Columna de crítica de lugares de ambiente, escritas durante el período 2003-2004

5/08/2006

Gracias a Dios es Martes

Me dio mucha lata empezar esa semana. El sábado y domingo anteriores habían sido muy buenos y no quería para nada trabajar. Así que cuando recibí esa llamada, mi ánimo cambió completamente. Eran unos compañeros de universidad que querían verme. No eran mis mejores amigos de entonces, pero siempre, de alguna forma, logré que ellos me tuvieran afecto.

Recuerdo que la última vez que los vi, hace más de 10 años, fue cuando les conté sobre mi especial orientación sexual. Y tuvieron buenas reacciones. 10 años después, me animé a verlos, y llegué a la cita. Verónica, rubia con unos ojos de oro, se había convertido en una amorosa madre de sus hijos, de su marido, y de sus amigos. Carlos, inestable como él solo, seguía cuestionándose sus decisiones, que a fin de cuentas, parecían mejores que las mías. Muy buen trabajo en una ciudad austral y de paso por acá en vías de sus vacaciones a Isla Margarita. Y el tercero, Eduardo, había comenzado una promisoria vida en Ecuador, pero a falta de trabajo volvió dejando a su amor y gran parte de su esperanza en ese tropical país. Resumiendo nuestro encuentro, y luego de 4 botellas del mejor Carmenére en la carta (pudientes los chicos), nos contamos la vida entre copa y copa. Yo, humildemente aporté a la discusión de nuestro tema: Paternidad homosexual, homofobia, trabajo, relaciones. No les cuento lo inesperado de sus posiciones.

Por eso, camino a mi casa, y gracias al jugo de uvas, una cierta felicidad me inundó. Llegué animado, casi eufórico, y listo para seguir conversando. Pero la realidad. Hoy es martes. Que mierda. La decisión. Salir o no salir. Y ahí está la opción. Y más encima la pregunta, ¿dónde?. Y la respuesta inmediata. Hoy es martes…hoy es la noche de una sola disco…y gratis.

El Naxxo’s es una especia de cine abandonado pero en un subterráneo, ubicado casi en la esquina de Alameda con San Francisco. Al bajar sentirás el calor de inmediato y hasta se te empañarán los lentes si los usas. A medio camino te encontrarás con la caja, que el día martes no cobra. Ahí tendrás acceso a dos escaleras. Una de subida (aledaña a la de entrada) que te lleva a los dos baños unisex que existen en el local. La escalera que baja te llevará hasta el guardarropía y sigue hasta una primera explanada que tiene un bar (con cervezas, bebidas y cosas para picar envasadas) y un acceso a la pista central.

La nave central de la disco es bastante grande, en amplitud parecida al Bunker, pero con una iluminación y decoración que se mantiene desde los años de la onda disco. Junto a la pista también hay un bar y alrededor, un sin número de asientos para descansar. No podía faltar un escenario, donde se dan lugar unos muy bien producidos shows, a cargo de conocidos transformistas y con uno de los mejores bailarines del mercado, el pintoso Osvaldo.

El Naxxo’s abre de martes a sábado, y todos los días tiene un valor de $2000, excepto el martes que es gratis y el sábado que cuesta $3000. La cerveza y las bebidas no sobrepasan los $1000, y los tragos nacionales (todos) alcanzan los $1500. La música es bastante buena y animada, y privilegia el estilo de los 90’s (Corona, Whigfiled, etc.), pero eso no quita que, de vez en cuando, haya novedades musicales antes que en otras partes y que incluso el DJ te acepte poner un CD que lleves.

Y ¿por qué el día martes es especial?. No sólo porque es gratis, sino que debido a ello, la cantidad de gente que ves cada martes es impresionante. Ahí piensas en qué momento se te pasó por la mente que eras el único. Y es cierto que la disco se pueda ver con pocos recursos, y sin duda puede que sea así. Pero lo limitado o precario de ciertos aspectos no implica un mal ambiente. Al contrario. Las mejores situaciones las he pasado ahí. Y como hay mucha gente, hay grandes posibilidades que no conozcas a gran porcentaje de ellas.

Lo mejor
Lo mejor del Naxo’s son los martes. La cantidad de personas que se reúne, y que no conocerás, es impresionante. Y no hablo sólo de aquellos con los que puedas relacionarte, sino simplemente caras nuevas y simpáticas que te harán pensar que ya estás en fin de semana, y que te olvides que mañana es un día de trabajo. Y además de lo bueno que es el show, está el tema de los precios, que son realmente accesibles (sin hablar de la calidad), y creo que eso también incita al público y su ambiente. Buena forma de pasarlo bien y gastar poco.

Lo malo
Ya me he cansado de repetirlo, pero lo malo, al igual que en la mayoría de los lugares, son los baños. Sé, y los felicito por eso, que los han remodelado (incluso las casetas son cerradas ahora), pero un baño no sólo se merece un cambio, también una mantención. Y en eso se caen. Otra cosa, que puede ser un detalle, son los vasos que no son de vidrio. Y está el hecho de que como es un subterráneo, hay poca ventilación, y el humo se te quedará impregnado por días. Por último, encuentro que es un trámite de más el tener que bajar a la caja para guardar tu chaqueta en guardarropía.

Conclusión
El Naxo’s es EL lugar para ir el día martes, cuando empieza esa semana llena de trabajo, en donde el siguiente descanso se ve realmente lejano. Y si tienes esa duda existencial, si salir o no salir, te invito a pensar en un lugar que es gratis. Que estará lleno de hombres que no conoces. Eso si, te debo advertir que ese lugar está en Alameda con San Francisco en pleno centro de Santiago. Igualmente, puedes invitar a un amigo para que te acompañe, o simplemente animarte a ir solo, y seguro que te encontrarás con más gente como tú, con tragos baratos y buena música de los 90’s. Y cuando estés en la pista, mirando las luces reflejadas en los espejos, te aseguro que dirás: Gracias a Dios es martes.

Me dicen el Clandestino

A veces el año se pone aburrido. Sobretodo en el invierno. Así que cuando uno de mis amigos de Viña planeaba visitarme por una semana, le dije “Ven, ahora!”. Una vez acá, la idea de salir a los mismos lugares nos aburría, así que terminamos muchas de las noches de esa semana, tomándonos un trago en mi departamento, y esperando alguna fiesta electrónica de fin de semana donde, por lo menos, recrear la vista. Pero ese jueves recibimos una llamada de una de las gemelas fantásticas. “Vamos a un clandestino, nos juntamos a la 1 en Bombero Nuñez”, dijo una de ellas. Nos miramos a la cara con mi amigo, el trago al seco y partimos a averiguar como era un lugar con ese nombre. Nos juntamos con las gemelas en Bombero Nuñez y caminamos en dirección del pub Friend’s. Y justo frente al número 361, golpeamos la puerta. “¿Se puede pasar?”, preguntó una de las gemelas, en conjunto con nuestras caras de “por favor”. “Son mil pesos”, respondió la joven, al tiempo que todos sacábamos los billetes verdes. “Ya, pasen”, dijo.

El Clandestino es una casa antigua, típica del barrio Bellavista, pero que ha sido reacondicionada para ser un bar, con diferentes espacios. Al entrar inmediatamente verás una pequeña pista de baile con un DJ ambientando el lugar. Más allá la barra con un computador integrado (del año de la pera y sin cables), un espacio con mesas y paredes con decoración bastante cool. Luces simples, recortes de revistas y colores fuertes adornan el lugar. Más al fondo hay tres baños unisex y al fondo un patio también con mesas que tiene un techo de vidrio tipo invernadero. Ahí también hay un pequeño bar, y aunque hace un poco de frío en estas noches, sirve para ventilar de buena forma el lugar.

El Clandestino abre de miércoles a sábado. El miércoles funciona más como resto bar, pero desde los jueves el lugar se llena. Los jueves me han cobrado luca por entrar y el viernes luca quinientos, pero creo que esto depende de la hora que llegues. En todo caso, la entrada no da derecho a nada. Pero el bar no es caro. La cerveza de litro a $2000, tal como vale un ron o un vodka típico.

Un tema especial es la gente. El bar es “todo pasando”. Me refiero que aunque hay mucha gente visiblemente heterosexual conviviendo con mucha gente visiblemente homosexual, no hay ningún problema. He visto parejas de diferente orientación manifestando su afecto y no hay ningún problema con eso. Incluso hasta he conocido heteroweveados simpáticos. Y hay mucho, mucho que mirar. El primer día me deleité siendo voyeurista descarado. Es que era demasiado ver a un hombre seduciendo a dos mujeres al mismo tiempo, y con éxito. Y más encima con un par de gays babeando además. Y la segunda vez terminé hablando con una chica de 20 años sobre sexo anal.

La música también es singular. Aunque la base de la música puede estar influenciada por la electrónica, he escuchado desde Julio Iglesias (“Me va, me ve, me va”) hasta rock. No más de 3 canciones del mismo estilo, parece que es el nombre del DJ, y en un lugar así, eso se agradece.

Lo mejor
Lo mejor del Clandestino es el ambiente. Es difícil de describir, pero una vez adentro la comodidad es inmediata. Me he llegado a pasar el rollo que la gente es un montón de cabros chicos jugando y pasándolo excelente todo el rato. Unos bailando, otros fumando (cigarros de campo inclusive), otros tomando, otros encerrados por 15 minutos en los baños, otros tan sólo mirando. Es un lugar lleno de gente nueva de todo tipo. Lo mejor lejos, es poder estar a tus anchas y hacer lo que tú quieras en el momento que quieras y con quien quieras.

Lo malo
Una cosa que espero que mejore, es la variedad del bar. No hay más de dos tipos de cada trago. Pero lo peor es lo de siempre. Los baños. Para los hombres no es tan complicado que los baños estén eternamente sucios, pero en un lugar con mujeres como clientas hay que tener más cuidado. Aunque sí se preocupan del papel higiénico (yo mismo tuve que poner uno), la precariedad de las tazas es un detalle. Además, que como el baño se suele usar también para otras cosas, la fila te puede resultar muy larga a veces.

Conclusión
El Clandestino es un lugar que tienes que visitar. Primero porque es un lugar super alternativo, divertido y con mucha onda. Pude servirte de pre dance o para quedarte ahí toda la noche. Segundo porque el lugar está lleno de gente nueva y dispuesta a conocer otra gente. Tercero porque puede que hasta te encuentres con algún famoso de la TV, ya que el lugar está de moda. Pero lo principal, es porque cada uno ha llegado a sentirse en esta vida como un clandestino, de una u otra forma, y este lugar de estilo “ochentero”, es un fiel representante de esa buena onda eterna que uno tiene en el fondo, y que muy pocas veces saca a relucir.

La Ciudad de la Furia

Fue por segunda vez este año. De repente, por trabajo, me vi invitado a un seminario en Buenos Aires. Y cuando me dijeron que era con todo pagado, no podía creerlo. Espectacular. Antes del viaje pasaron varias imágenes por mi mente de lo que yo había visto en mi primer viaje a esa ciudad, años atrás: mucho parque, mucha arquitectura antigua bien cuidada, y unos espectaculares vedettos, uf!. Bueno, y la comida, la carne y las pastas, aparte de la mucha vida nocturna. Esta es la mía, pensé. Un buen fin de semana en un Santiago más grande.

Mis primeros días allá fueron de trabajo, así que no pude visitar mucho. Eso si, en el poco tiempo que tuve entre tanta reunión, aproveché de recorrer el centro, las librerías o mirando la gran variedad de ofertas. Además de disfrutar la primavera en la gente, mucho pantalón corto y brazos a la vista. Una bella vista.

El jueves en la noche tuve la oportunidad de juntarme con un amigo chileno (nunca falta un chileno conocido), el que estaba decidido a mostrarme la noche porteña. Y su elección para ese día fue el “resto bar” Chueca, en la calle Soler 3283, en el barrio de Palermo. El local es un pequeño restaurante “pre dance” (como llaman los argentinos a esos lugares a los que vas a tomarte un trago antes de la disco), con una excelente decoración y un barman de lujo: simpático y hecho a mano. Ese día hubo show por parte de una transformista que hizo varios cuadros cómicos acompañado por una banda sonora ad hoc. Genial.

Para el viernes, mi amigo me tenía preparado lo oficial. Tomar un trago en el departamento y luego a bailar a la disco más concurrida de Buenos Aires, la Palacio. La Palacio, ubicada en Alsina 940, a pocas cuadras del obelisco, es un Bunker dos veces de grande, aunque las instalaciones (otros pisos y balcones) las abren sólo cuando hay gran cantidad de gente. Por la entrada tenías ese día cerveza gratis toda la noche. Una amplia pista de baile, con una barra entera regalando cerveza, y unos baños repletos, pero limpios. La gente similar al Bunker, pero exacerbando la mirada eterna al horizonte. No, ellos no miran, sólo seducen. Pero como todo, pasan las horas, la cerveza pasa, y gran parte de los de mirada perdida, los veo en el cuarto oscuro del subterráneo. Es chico, se juntan los olores, pero así, la gente, igual funciona. Esta de más decir que la cerveza ayudó a que la noche se me pasara volando sin gastar ninguno.

Al día siguiente (que empezó cerca de las 14:00 hrs.), mi parte consumista quiso seguir comprando libros y me fui a la excelente Librería El Ateneo, situada en la calle Santa fe, en el recinto de un ex Cine. Precioso lugar, y mucha variedad. Y lo más genial, en los balcones del teatro te puedes sentar a leer tu libro, por horas!.

Pero como necesitaba botar algo de la resaca, qué mejor que el Full Buenos Aires, el sauna clásico de Buenos Aires. Ubicado en Viamonte 1770, cerca del metro Callao, tiene buenas instalaciones, limpio, aunque no es grande. Puedes fácilmente encontrarte con algún espectáculo en un pasillo, o admirar unas buenas formas de algunos de los que trabajan ahí. Y no faltó que me encontré con un amigo viñamarino. ¿No digo yo?

En la noche fuimos a un resto bar excelente, el Millionaire, en la calle Paraná, un lugar no exclusivamente gay, en una espectacular casa antigua de 3 pisos. Luego al Chueca nuevamente a tomar unos tragos, con una buena música electrónica que nos puso a punto para la disco de la noche de sábado, la Glam. Esta es una disco en la calle Cabrera 3046, que tiene muchos espacios, hasta un 2° piso, un patio con mesas al aire libre, y una cantidad de gente que es imposible bailar, pero muy buena para mirar. La música buena, y el agua mineral no cuesta más cara.

Lo mejor
Lo mejor de Buenos Aires es estar en un Santiago más grande. Muy fácil ubicarse (en metro), más lugares para comer, más vida nocturna, más caras nuevas, más lindos cuerpos, más teatro (más de 80 obras se estaban dando ese fin de semana), y más posibilidad de adquirir cosas que acá no llegan. El ambiente igual es parecido pero al menos los vedettos que yo he visto allá creo que son más profesionales, en el cuidado del cuerpo, pero también que el show. Bueno, Argentina tiene historia en el campo de los shows y las revistas. Y es un lugar diferente a 1 hora y media de acá.

Lo malo
Lo mejor de Buenos Aires es estar en un Santiago más grande. Es indudable que se respira aire de un país que está saliendo de la crisis (mucha indigencia en las calles), pero que tiene una terquedad y pasión que le debe venir de su sangre italiana. Y si consideras que los que van al Bunker son engreídos, algunos bonaerenses te lo parecerán más. Pero andan en busca de lo mismo que uno, así que a fin de cuentas da lo mismo.

Conclusión
Buenos Aires es una ciudad que tienes que visitar si no lo has hecho. Ahora con el cambio que nos favorece tal vez sea la oportunidad que andabas esperando de conocerlo, o de volver. Es un buen lugar, con mucho que ver en el día, la Recoleta, Caminito, Barrio de San Telmo, Puerto Madero, y mucho que ver en la noche. Teatro, cine, espectáculos, cenas, tangos. Y para más tarde, nada que decir, la noche del ambiente gay en Buenos Aires es realmente especial. Y si te encuentras con un chileno, no te extrañes, alguien más pensó que era una buena idea, porque definitivamente lo es.

La Hoguera de las Vanidades

El otro día encontré un link a la página del Bunker, http://www.bunker.cl y me encontré con la sorpresa de una página llamativa y deslumbrante. Mucho brillo, mucho drag queen, y mucho show. Inclusive videos para bajar con las presentaciones de sus artistas, y un ranking de música (incluso puedes escucharlo mientras navegas por la página). Si, hasta tiene un “music player”. Si, es también una página vanidosa. Pero no quiero que me entiendan mal. Cierto que me parece una página vanidosa, pero es cierto también que tienen de qué jactarse. Al fin y al cabo, la página Web sólo refleja lo que es la disco.

La primera vez que fui al Bunker fue una sorpresa. Era el año 96 y al entrar me pareció un lugar impresionante. Grande, el espacio amplio, en donde ni el humo de cigarro se sentía. Unas completas barras de tragos y excelentes barmans. Y ni qué decir del público presente, mucho mino regio, mucha mina regia, caras que sólo podías ver desde Plaza Italia hacia arriba. Y no faltaba que vieras a alguien de la tele. Me quedé impresionado. Igual me quedé impresionado por el nivel de vanidad de los asistentes. Muchos de ellos tenían por qué serlo, pero uno no podía dejar de notar que la gente estaba esperando que alguien tan “fashion” como ellos se les acercara. Tampoco fue tanto, si al final no niego que he pasado los mejores momentos en esa disco (mi primer E). Y a más de alguien interesante he conocido ahí.

El Bunker está ubicado en Bombero Nuñez N° 159 en el Barrio Bellavista (aunque pertenece a Recoleta). Al llegar entrarás a un hall pequeño con opción de ir al baño (a tu derecha) o subir por una escalera con cadenas. Por esta escalera llegarás al nivel central en donde podrás ver directamente la pista y el escenario que tiene la disco. A tu izquierda tienes el guardarropía y más allá el bar. Si caminas hacia el bar, verás al fondo una salida a un pub exterior y otro baño. Ahora, desde donde veías la pista y el escenario, puedes subir por una escalera atrás tuyo, con acceso a otro bar. Y ahí tienes otra escalera que te llevará al balcón (ideal para descansar) y otro bar y baño. A los costados de la pista suelen haber cubos y otros sectores cerrados con cadenas, por donde antiguamente los vedettos hacían sus piruetas. Ahora los viernes son días de “Hot Boys”.

El Bunker cuesta los viernes $6000 y los sábados vale $ 7000 y es dos x uno desde las 00:00 hasta las 01:00 hrs. Los tragos van desde $1000 las bebidas, hasta $3500 los tragos más caros.
El show es algo de lo que hay que hablar. No se puede negar que el show del Bunker es el mejor de Santiago. O de los que he visto acá en Chile. Y no porque me gusten sus artistas ni sus rubros (drag queens, transformistas, vedettos, humor), sino que es por la profesionalidad con la que realizan el evento. Los shows son ágiles, llenos de energía y sin cortes entre las escenas. Punto aparte es el escenario gigantesco, con cortinas que suben y bajan haciendo variar los ambientes. Y los artistas. Siempre hay excelentes vedettos (el Eduardo estuvo ahí al igual que el espectacular modelo que sale en el video de María Jimena). Los drag queens en mi opinión están bien, y no puedo dejar de nombrar a la escultural transformista Nicole Gautier. ¿Se me olvidaba alguien?. Por supuesto, la gran Francis Francoise. Aún me acuerdo de lo simpático que me pareció su “palabreo” la primera vez que fui. Algo de ella me cae bien, y creo que es su capacidad de reírse de ella misma. Y si no se han dado cuenta, es una excelente comentarista de actualidad. Entre talla y talla.

Lo mejor
Lo mejor del Bunker es el espacio, grande y amplio. Aunque esté lleno, siempre tendrás un lugar para poder sentarte y descansar. La música tiene su sello, “dance electrónico” y música latina re producida tipo Paulina Rubio, Thalía o latino exportable. Los baños son limpios (excepto el que está a oscuras), y los tragos son buenos. Y, por sobre todo es un lugar en donde puedes ver caras nuevas, mirar un rato, y conocer ese tipo que cara linda pero que anda solo. Sólo tienes que hacerle la guardia, si es que quieres.

Lo malo
Lo malo es la siempre presente vanidad de la mayoría de los asistentes. A veces son los mismos que te encuentras en todos lados, pero acá suelen mirar a un punto en el infinito como si no miraran a nadie. Pero eso sólo pasa a veces. Otra cosa negativa es el locutor. Ese desagradable tipo que interrumpe el baile con eso de “Buuuuuuuuuunkeeeeeeeeeeeeeer discoteque”. Parece que nadie le ha dicho que es lo más irruptivo en el ambiente gay en estos momentos.

Conclusión
La disco Bunker es un excelente lugar para ir con tus amigos de vez en cuando, para mirar, deleitarse, y probar suerte. Bailar una buena tanda de música electrónica, tomarte un buen trago, ver un buen show y pensando de donde mierda aparece tanto gay (y tanto tiempo pensando que yo era el único). Tal vez la mayoría de los tipos pueden parecerte vanidosos, y puede que lo sean. Pero aunque algunos sean efectivamente “cuerpos bonitos”, ellos al final buscan lo mismo que tú en la disco. Porque todos somos un poco vanidosos, a fin de cuenta. ¿O no?

La Primera Vez nunca se Olvida

La primera vez que fui al Bokhara fue hace años. Recuerdo que un amigo trabajaba en la boletería y me invitó al primer (creo) aniversario de la disco. Y me gustó. Lleno de gente, de caras nuevas, tanto de mujeres como de hombres. Buenos tragos, y más encima unos bellos hombres cubanos en la entrada con disfraces a pierna descubierta, entregando champaña. No miento si digo que no me moví de la entrada.

Años después, cuando me vine a vivir a Santiago, volví a ir. Era la época cuando los días domingo había show de sexo en vivo a puertas cerradas (aún lo hacen), con el espectacular Eduardo participando. Todo el mundo hablaba del sexo en vivo, aunque pocos podían certificar que realmente lo hubiera. Yo lo vi. Puedo certificar que si lo había, a veces. Pero eso fue hace harto tiempo, y por una razón u otra, no volví a ir seguido.

Y resultó que un día me cuentan que el lanzamiento del Código Eros iba a ser en el Bokhara, “al lado de la entrada del zoológico”, se leía en el texto. Millones de recuerdos se me vinieron a la mente. A gente que conocí ahí, la vez que fui un día lunes después del trabajo, o incluso algunas otras cosas que no puedo mencionar.

El Bokhara es un lugar con múltiples espacios. Cuando entras por la mampara, te encuentras con un pequeño hall con unos asientos y un bar pequeñito. Y tienes dos escaleras, puedes subir o puedes bajar. ¿Qué prefieres?. Bajando llegas a un piso intermedio con un bar más amplio, los baños y un balcón para mirar la pista que esta más abajo. Y hay un espacio cerrado por cuerdas que anuncian el cuarto oscuro de pequeñas dimensiones. Si bajas a la pista, tendrás la opción de acercarte al bar, sentarte en una mesa o subirte a bailar al escenario. Y si subes la escalera del principio, te encontrarás con el guardarropía, otros baños, un bar con mesas y una pista más amplia. En ese segundo piso los días domingo arman un cuarto oscuro completo. Ojo con los peldaños de las escaleras, se mueven cuando tomas mucho.

Los bares tienen buen precio y los tragos son bastante buenos. Hacen un muy buen whisky sour. Incluso hace unos años el barman se ganó el premio Lambda. Y además son re simpáticos.
El show también siempre ha sido bueno. Ya les comenté lo de Eduardo y el sexo en vivo, aunque él ya no está. También de ahí es la transformista Heather, espectacular cuando hacía de la Liza Minelli o espectáculos musicales antes de irse a la tele. Y ahora después de tanto tiempo, volví a ver el show. Eso sí, diferente pues al fin y al cabo era el lanzamiento del Código Eros.

Luego de los discursos de rigor, en el lanzamiento se presentaron los candidatos al concurso mediante un bien producido video. Mostró que el asunto es en serio en todo caso. Luego de que los hicieran aparecer en vivo, apareció en el escenario una muy buena cantante, Paulina, con canciones de Madonna, Whitney Houston y otras. Muy buen espectáculo. Y una sorpresa, yo nunca había visto un número cómico en un lugar gay, o por lo menos no es algo que uno esté acostumbrado a ver. Super bien. Y aún faltaba lo mejor. La presentación de Antivirus, el grupo que compuso el tema del primer reality gay. Aparecieron junto a los bailarines de la disco y la concordancia entre la música y el baile fue más que interesante. Música en vivo y baile, buena mezcla. Y eso sin nombrar que los bailarines estaban “de pelos”. Y luego las preguntas a los candidatos tipo “concurso Miss Chile”. Infaltables, pero necesarias para ver el desplante de los chicos.

Lo mejor
Primero que nada debo decir que si una disco se compromete a apoyar las campañas de prevención del VIH (como es este concurso), eso ya me parece fantástico. Eso quiere decir que nuestro espacio nos acoge verdaderamente y nos cuida. Bokhara siempre ha estado dispuesto a apoyar a la Corpo, primero con las mesas informativas y ahora con el Código Eros. Por primera vez en un evento. Lo otro bueno es que ahí siempre verás caras nuevas, rostros juveniles y ropas fashion sin caer en lo ridículo. Tiene muy buenos espacios, son pequeños, cosa que puedas estar con quien quieras en cualquier rincón, y sin peligro de que te encuentren. Si eso es lo que quieres, claro.

Lo malo
Lo malo es que a veces en el verano se llena demasiado. Y lo incómodo no es que haya tanta gente, sino que comúnmente se llena el guardarropía y uno tiene que andar con la chaqueta en la mano. Incómodo. Además, alguna gente encuentra que la pista de abajo es muy chica, que te pisan o te empujan, pero en ese sentido, siempre está el escenario, o la pista de arriba. Y el mal de todos, los baños. A veces están bastante sucios.

Conclusión
La disco Bokhara es un buen lugar para bailar y conocer gente nueva. Está central, tienes taxi a la puerta y un bancomático al lado. Muy cómodo. Y ahora que volví, me pareció como la primera vez. Y también es la primera vez que la Corpo realiza un evento con Bokhara, y aunque principalmente era para mostrar a los postulantes del Código Eros, el éxito del evento fue principalmente por la producción de Bokhara.

Y está de más decir que espero que no haya primera sin segunda…sobre todo con los genial de la primera vez.

Fiebre de Sábado por la Noche

Hace 8 años que empecé a ir a las discos. Un amigo de la U me llevó a la Soviet de Viña. La música me encantó en esos momentos y por fin veía a un montón de gente que bailaba con ganas. No tengo nada con las discos hetero, pero por años había ido a esas discos, y me parecía que la gente iba más a tomar que a bailar. Bueno, al menos en las discos gay ¡se hacen las dos cosas!. Esa disco era de unos argentinos (Gustavo y Manuel) y era como un circo (el del bar era a veces el del guardarropía, e interpretaba a la Jessica Parker en el show). Se llenaba, e incluso existía un bus desde acá de Santiago que llevaba gente y la traía de vuelta a las 6 de la mañana. Recuerdo que todos les hacíamos chao cuando se devolvían.

Yo sabía de la antigua Divine (famosa por su trágico término), del Paradero Diferido (con buenos tipos en la barra) y del Piccolo Mondo de Valpo, pero esas ya no existían. Y tampoco conocía nada de Santiago, y menos de sus discos. Con el tiempo supe (tarde, como buen provinciano) del Fausto, del Quasar y del Club M.

Al verano siguiente, por un amigo, conocí más de Santiago, e hice un tour por el Fausto (cuando sólo había una escalera de subida, una pista de baile, y los baños minúsculos), el Bar de Willy, y los recién abiertos Bokhara, Bunker y Delo’s (a pasos del Alto las Condes). Tiempos aquellos. Pero como aun vivía en la V región, seguí frecuentando la Soviet, hasta que los argentinos se fueron, y nos trasladamos con mis amigos a la Foxy de Valparaíso. Años también los pasé allá, con la animación de la Paula Berry y ese tercer piso de música tropical y venta de completos.

Pero en mi corta visión centralista nunca pensé que podía haber discos en otros lados. Había pasado mis años de estudio en Valdivia y nunca supe de algún lugar de encuentro allá. Hasta que me vine. Faltó que me viniera para saber que cerca de donde yo vivía, se había instalado la Gaysoline, lugar de encuentro de los estudiantes de esa hermosa y lluviosa ciudad. Y de repente, empecé a pensar: ¿Habrán otras discos en regiones aparte de las que conozco?. Obvio. En todo caso, nombro sólo las que conozco o que me han dicho.

Empecemos por el norte. En Iquique está la Cerebro, en Antofagasta la Underboys, y en La Serena la Diva, cerca del aeropuerto. Recuerdo haber ido a una en Serena, el año 1997, que quedaba cerca de las 4 esquinas, con un portón de latón y cuya entrada era bastante barata, con gente muy simpática (me invitaron a una fiesta privada, je) y un show de Isabel Pantoja.

Y por el sur, tenemos en Rancagua la Medieval y la Bronx, en Chillán la Espartacus, en Concepción, la Diva’s y la Espartacus (del mismo dueño de la de Chillán), en Temuco (Lautaro más bien, en la carretera) también hay una que no recuerdo su nombre, pero con gente re simpática. En Valdivia está la Gaysoline, como dije, y en Puerto Montt está la Ilicit. En Osorno fui a una, de la cual tampoco recuerdo el nombre, bastante precaria (sin hielos para los tragos), pero con una onda increíble. Y en Punta Arenas había una, pero la última vez que fui, me dijeron que ya no existía.

Y de vuelta a la zona central, en Viña está la Zeuzs, el pub Polo’s y aun está la Foxy en Valpo., junto a los Domingos Rosa en Las Grekas. Hasta en Quillota hay una ahora, la Kamelia. A esa tengo que ir porque un amigo de mi hermano está haciendo show.

Y acá en Santiago, el Bunker en Bombero Nuñez junto a los pubs Friend’s y Dionisio, y el café Farinelli, el Fausto en Santa María, el Bokhara al lado de la entrada al zoológico (no confundir las entradas), la Naxxo’s al frente de la Biblioteca Nacional, la Queen (ex – Club M) a pasos de Plaza Italia y del Parque Forestal, la Zero (ex - Paradise) en Gran Avenida, el Quasar en la calle Coquimbo, la Prince Palace (ex Soviet y ex Le Boy, una de mis preferidas que ya no existe) al lado del restaurant Capricho Español en Purísima, el Máscaras para las niñas, y el nunca bien ponderado Bar de Willy.

Hay muchas, han perdurado pocas. La Soviet de Viña era un clásico, como ya dije, y el Delo’s aquí en Santiago era muy lejos y caro, pero tenía muy buena calidad. Y hay otras que han aparecido y se han ido: la Fest en la Plaza Pedro de Valdivia en donde estaba el Tucán, la UnderCity en las Torres de Tajamar (en donde hoy funciona el Topless Pasapoga), o la Boss en el Centro Lo Castillo en Vitacura, con los mejores show – duchas de Diego, y la Roumors, que alcanzó un par de semanas funcionando en Dominica, administrada por el mismo Diego, la Metrópolis en San Diego, la 22 ½ en Gran Avenida, y el famoso Le Trianón, las fiestas Spandex en el Teatro Alameda y en la Planet. Y no puedo dejar de nombrar las fiestas Dragalicious en la Fábrica.

Hace 8 años, cuando yo estaba empezando en esto, me gustaron las discos gay. Y pensaba que era una suerte que hubiera una en Viña. Ahora, mirando hacia atrás, y mirando el presente, tengo la certeza que no es suerte lo que nos hace tener lugares para compartir y especialmente para bailar. Es que nos hemos ganado los espacios, y ya hemos formado un gusto. Entiendo porque hace años todos íbamos a la misma disco, pero si ahora ustedes van a una, la verán llena, inclusive las antiguas. Porque hemos creado nuestros espacios preferidos, y esos espacios tienen su público cautivo. Es cosa de preguntar a que disco va alguien para caer fácilmente en el dicho “tipo revista Paula”: “dime a qué disco vas y te diré quién eres”. Y de seguro a la que vas tú, es la mejor.

Fin a los Prejuicios

Hace unas semanas una amiga ya me había dado el dato. El Prejuicio 0 cerraba sus puertas. Por lo que me comentó la idea era trasladarse a otro lugar, y me imaginé que por un asunto de costos de arriendo. Y la semana pasada recibí un correo del local. Era un mensaje de Lorena, la dueña, y decía algo así como que el fin de semana pasado cerraba sus puertas, hasta nuevo aviso, e invitaban a dos fiestas electrónicas, el viernes y el sábado. Inmediatamente me dieron ganas de ir, pero al final sólo tuve la oportunidad de asistir el día sábado. La despedida final.

Y en realidad quería estar, ya que conocía a Lorena desde antes de abrir el local, y en sus comienzos, a fines del año pasado, pude participar humildemente aportando ideas y a más amigos que apoyaran el proyecto. Asistí a la inauguración, o las inauguraciones más bien, y me hice cliente regular de este espacio que venía a llenar un espacio necesario. Inclusive, mi primera columna “Cero Prejuicio” versó sobre el local.

Ya han pasado más de seis meses desde entonces, y luego de un breve alejamiento por asuntos personales, me decidí a asistir a ir, y a ver finalmente que había resultado de tan interesante proyecto. Además que iba a tocar como DJ uno de mis amigos, DJ Rody Chacana, con su habitual mezclas ochenteras europeas.

Llegué pasada la medianoche y me encontré con el local con mucha gente. El lugar estaba lleno de jóvenes y en la barra estaba presenciando todo la Lore. Y en la esquina estaba el DJ animando la fiesta, que a esa hora, debo confesar, recién se estaba animando. Al pasar el tiempo los ánimos fueron subiendo y más gente se acercaba a la pista a mover el cuerpo. Y ahí supe que estaban varios DJs invitados a tocar. Yo sólo presencia a tres de ellos, pero el cambio de estilos pareció muy necesario para no hacer monótona la ocasión.

La visión de la pista de baile era lo mejor. Parejas hetero bailando, hombres solos, parejas de hombres, parejas de mujeres, gente que salía, gente que entraba. La diversidad de la gente fue bastante sorprendente, al igual que tanta naturalidad en la convivencia. Por un momento mi idea de local o lugar de encuentro estaba pareciéndose mucho a lo que en sus inicios se pensaba. De ahí el nombre.

Y entre medio de dos DJs, cantó Daniel, un chico que trabajó un tiempo ahí, e inclusive cantaba en el local de vez en cuando. Lamentablemente hubo un error en una pista y el normal nerviosismo de la ocasión, hicieron que no saliera tan bien como lo planeado (o lo bien que se había escuchado antes o inclusive en el ensayo), pero fue un muy buen detalle el que él participara. Como si la noche se llenara de nostalgia.

Lo mejor
Sin duda, estar en un espacio en donde todo parece natural, es sólo una idea que tenemos en la mente la mayoría de los homosexuales. Personalmente no me agradan mucho los espacios cerrados a sólo un tipo de gente. No me cansaré de criticar locales que no dejan entrar, o cobran más caro, a las mujeres, por ejemplo. Pero la buena música, lo cómodo del espacio, y la omnipresencia de la Lorena en todos los aspectos habla muy bien de que su administración fue la debida. En el primer escrito que le hice al Prejuicio 0, recuerdo que hablé de la falta de un estilo definido. Tal vez a estas alturas no cabe hablar de lo mismo, y aunque si en la decoración no me pareció de un estilo definido, no puedo negar que el grupo humano, la gente y el staff, de algún modo lograron un estilo. Muy claro.

Lo malo
Obviamente lo malo es el cierre. Tal vez hay muchos detalles que se podrían nombrar, pero sin duda lo peor es que el local cierre. Estos espacios no pueden perderse, ya que logran de una u otra manera captar un sector de la población. Puede que un local no esté repleto diariamente, pero sin duda esa gente ahora tiene que buscar otro sitio para ir. Soy uno de ellos.

Conclusión
Francamente siento mucho que el local cierre y espero que abra nuevamente y vuelva a situarse como un espacio cómodo para mucha gente. Lorena me comentó que esta decisión era por su cansancio, y la entiendo. Estos no son muy buenos tiempos para que un local se llene, y la poca estabilidad en los ingresos, creo que cansan a cualquiera. Pero como le dije a ella esa misma noche, el Prejuicio 0 se convirtió en un muy buen espacio. Últimamente se estaban haciendo muchas fiestas electrónicas con muy buena ambiente. Y más que nada le agradezco personalmente que al menos haya intentado llevar a cabo un proyecto de esta naturaleza. Algo que varios tenemos la idea de hacer, ella lo hizo, se arriesgó, y ganó. Tal vez se sienta cansada, pero el éxito se mide de diferentes maneras, y el ambiente que vi el último día, cargado de nostalgia y celebración, ameritan que el Prejuicio vuelva. Y termino con la misma frase que finalicé la otra columna, porque lo pienso más que antes: “Y si hablamos de cero prejuicio, no sé el lugar ni conozco a toda la gente que va al bar, pero de seguro que la gente que trabaja en realidad parece no tener prejuicios con nadie, se respira ser lo que uno es, y eso se agradece”. Gracias Lore.

Concepciones Diferentes

En las noticias había visto la serie de inundaciones a orillas del Bío Bío, así que me fui a Conce con un buen paraguas y una gruesa chaqueta. Sólo había estado ahí una vez hace mucho tiempo, así que este viaje de trabajo, también sería de placer. Al menos esos eran mis planes. Al llegar, me di cuenta que los problemas de la lluvia sólo estaban en los sectores los cercanos al río (como siempre es el lugar donde vive la gente pobre, la que siempre sufre las inclemencias del tiempo). La lluvia no era tan fuerte, pero constante, y con un viento de los mil demonios. Y si. Se me dio vuelta el paraguas.

Almorcé una buena comida en un restaurante de la calle Barros Arana (y percibí que sus dueños eran de mi isapre), y luego de una siesta, me puse de acuerdo con una gran amiga para salir a algún lugar de ambiente. Más tarde, fuimos a “El Treinta” que es como un bar pub, “ambiguo”, según sus palabras. Super familiar y lleno de gente. Ahí aproveché de preguntarle: “¿a qué disco vamos?”. Me respondió: “Hoy el putitour es a la Diva’s”.

La disco Diva’s, ubicada en la calle Colo – Colo Nº 827 (a pasos de Las Heras) en la ciudad de Concepción, está emplazada en una casa de dos pisos que recuerda algo así como una quinta de recreo (por fuera). Al entrar, nos encontramos con un guardia que llevaba un intercomunicador con el que le informó al dueño (parece) que éramos dos personas. Mi amiga me explicó entonces que usualmente no van mujeres a esa disco, y son cuidadosos con la gente a la que le permiten la entrada, sobre todo con los que no han ido antes. Por eso, la tardanza en dejarnos entrar correspondía a esos dos motivos.

Aunque supuestamente la disco era gratis antes de las 12:30 hrs. (lo usual), nos cobraron $5.000 por los dos, con derecho a un trago. Ahí en la entrada me fijé en los precios normales. $3000 (viernes) y $4000 (sábados) para los hombres, en cambio para las mujeres el precio ronda los $5000 ambos días. Por eso no vienen muchas mujeres, pensé. Al entrar, uno se encuentra con una pista de baile con un escenario y una barra lateral para conversar. Hacia el fondo está el bar y varias mesas para conversar. Hay escaleras hacia dos entrepisos: uno para los baños, y el otro para el guardarropía. Los tragos me parecieron buenos (buenos alcoholes de base), pero un poco fuertes. Nada que el barman no pueda solucionar. La música es más bien antigua, comparada con las discos de Santiago, pero igualmente entretenida y con ese aire a disco de playa que tanto recuerda a la adolescencia. Mi amiga tenía muchos amigos presentes, así que aproveché de investigar algunos datos. Según me dijeron, esta disco es a la que asisten la mayoría de los gays, ya que a las otras van más bien mujeres y están más alejadas. A fin de cuentas fue extraño, porque mi amiga era la única mujer en la disco. Muy extraño. Escuché rumores de agresividad hacia las mujeres, e incluso con los heterosexuales, pero nada que pudiera comprobar. Excepto lo caro de la entrada.

Lo mejor
Lo bueno son varias cosas. Es una disco pequeña e intima. Buenos tragos (al gusto) y mucha gente simpática. Los baños son relativamente limpios, y escuchar música archi conocida tiene su gracia. También es bueno que tengan un espacio con mesas para conversar, e incluso logra una aislación acústica adecuada para tener un poco de intimidad, si así se quiere. Además, puedo comentar que la disco no está ubicada lejos del centro (mucha gente se va caminando o se junta en una Copec cercana) y tiene mucho espacio para estacionamiento, además de uno privado.

Lo malo
Un aspecto negativo es lo pequeño, pero como comenté arriba, tiene sus ventajas. Pero lo que me parece muy negativo es lo discriminatorio del lugar contra las mujeres. Siempre se aduce a la discriminación a los supuestos “conflictos” que provocan las lesbianas, pero nadie puede decir que los gays también podemos ser conflictivos. Me parece muy antiguo y retrasado el que existan discos que cobren más caro, o incluso no dejen entrar a un tipo de personas, en este caso, mujeres. El que mi amiga fuera la única mujer de la disco, me hace pensar que alguna responsabilidad tiene la disco, y tal vez los rumores sean ciertos.

Conclusión
La disco Diva’s es un muy buen lugar para visitar, si estás en Conce. Te encontrarás con muchos tipos simpáticos, incluso algunos que hayas podido conocer en Santiago. Conce está más cerca de Santiago de lo que uno piensa. Buena música, buenos tragos, y buen precio, si eres hombre. Y aunque el dueño o la administración de un local siempre tengan el derecho de permitir la entrada de sólo algunas personas, esto me parece demasiado “dictatorial”. Tal vez hay gente que aun no se da cuenta que la diversidad es lo más maravilloso que hay, que las mujeres le dan el toque especial a este mundo lleno de hombres, y que el ser conflictivo no está relacionado con una orientación sexual: gay, lesbiana, etc. Pero asumo lo que estoy diciendo. Cada uno tiene la libertad de pensar como quiera, y dejar entrar a su casa a quien quiera. Al final, todos tenemos concepciones diferentes de las cosas.

Comer, Beber, Amar

Hace un tiempo salí a comer un director de teatro al que yo creía heterosexual. Aunque me parecía raro tanta efusividad, no me preocupé en pensar, pues al final no era asunto mío. Y resulta que fuimos a un local, lleno de gente, con mesas muy cercanas unas a las otras. Entonces, en un momento de la conversación, por algo que dije, me preguntó: “¿eres gay?”. A mí me pareció tan transparente la pregunta, que respondí: “”. Al seguir conversando como si nada, miré de reojo a mi vecina de mesa que estaba con los ojos bien abiertos y haciéndole una mueca a su parlanchina amiga. No me inmuté pues nuestra conversación versaba de otros temas. Pero luego, algo dijo él, que me animó a preguntarle: “Y tú, ¿eres gay?”, a lo que él francamente respondió: “”. Me sonreí, y seguimos hablando más animadamente. Pero cuando miré a la mesa de al lado, ya ambas tenían los ojos bien abiertos y una estaba casi atragantada con la comida. Nuestra conversación continuó normalmente, pero luego nuestras vecinas se quedaron en silencio, y empezó a parecerme que teníamos espectadoras.

Y entonces me pregunté: ¿no habrá algún lugar donde comer y hablar tranquilos sin que nadie se meta?. La respuesta es sí. Incluso hay uno que lleva bastantes años, uno del que todos hemos oído hablar o hemos ido alguna vez. Es el restaurante Capricho Español.

Ubicado en el Barrio Bellavista, en Purísima 65 (casi al llegar a la calle Bellavista) este restaurante de comida española, ha creado una fiel clientela en base a buena comida, buen servicio y un muy agradable ambiente. Tiene un recién remozado frontis, con una fuente a la entrada y varios espacios donde uno puede estar. Además, hay un patio exterior en donde sentarse en el verano. Es un restaurante que podríamos denominar como elegante, con mesas con buena decoración y una ambientación adecuada al tipo de comida que entrega la carta. Inclusive, la música de Gipsy Kings o similares le da el toque a todo este escenario.
La comida es excelente, así como el servicio, y no es de extrañar que los platos no sean precisamente baratos. La carta presenta carnes (filete en varias modalidades, solomillo, etc.) y pescados entre $5000 y $6000, ensaladas a $3500, postres a $1000, Tapas a $ 3500 (Bocadillo Sevillano y Calamares, etc.), Paellas para dos personas a $10.000, Sopas Calientes y Frías a $2000 (ojo con el Gaspacho Andaluz), o las Tortillas a $2000 (aunque la marinera es más cara). Los tragos están al mismo precio que otros lados (bebidas a $1500 o el Pisco Sour a $1700). Hay que recalcar que los platos son muy buenos (y harto, como dice una amiga). Y puedes pagar del modo que tú quieras (tarjetas de crédito, Redcompra, etc.)

El lugar no ha cambiado desde la primera vez que fui, por allá por el 97, cuando los teléfonos en las mesas si funcionaban para llamar a aquel chico que estaba en la mesa de la esquina (en vez de tener que acercarte a su mesa llena de gente). Ahora, los números en las paredes son el testigo de aquella costumbre que nunca funcionó demasiado. Tal vez no está ese buenmozo europeo que atendía las mesas, o ese chiquito pintoso, pero en lo que servicio se trata, sigue siendo muy bueno.

Lo mejor
Lo mejor es la comida (buen punto para un restaurante, pero que no siempre pasa) y bueno el servicio. Los meseros son muy atentos, y siempre están preocupados que no te falte nada. Y hay algunos muy pintosos también (el de pañuelito en la cabeza y pelo largo). Otra cosa buena son los baños. Es uno de los pocos baños cómodos, que tiene papel higiénico, jabón, toallas de papel para secarse las manos, un basurero accesible y hasta una maquina de condones, ¡qué mejor!. Inclusive cuando compres condones estarás ayudando a la corpo. Y eso significa que los dueños se preocupan por sus comensales. Genial.

Lo malo
De malo no hay mucho. Puede ser que algunas mesas sean un tanto incómodas, como estar muy a la pasada, o las que dan directo a la puerta de entrada (por el aire, me refiero). También no me queda claro si el pisco sour es natural o en botella. Pero eso ya son detalles.

Conclusión
El Capricho Español es un lugar ideal para salir a comer rico, especialmente para los que no estamos tan familiarizados con la comida española en general. Es un lugar serio, hasta donde puedes llevar a tus padres o amigos. O a tu pareja si quieres darle una sorpresa o una cena romántica de celebración. Incluso, es bueno el detalle de poner en las cartas una cita de “Invocando al Laurel” de Federico García Lorca. Si desean reservar, pueden hacerlo al 777-7674, o al e-mail: capricho@netline.cl. Pero es importante que allí, comiendo y bebiendo un rico vino, se sentirán cómodos de hablar lo que sea, sin que la mesa de al lado esté extrañada, y aunque el que dirán no nos debiera importar, la comodidad de amar es lo principal.

Hamam, el Baño Turco

Durante muchos años miré los Baños Turcos de la Plaza Parroquia de Viña, y siempre me imaginaba un montón de hombres adultos aburridos bañándose en una gran piscina de agua caliente. Y una vez uno de mis amigos me contó que había ido. “Pasan cosas increíbles”, me dijo. Yo nunca le entendí, hasta que años después, en un viaje a Río, me animé a entrar a uno. Y de ahí no falté ni un solo día en esas vacaciones. Aparte de lo obvio, la comodidad de esos saunas, la libertad y el relajo que viví, me hicieron preguntarme si este tipo de baños existía en Chile. Y una madrugada de carrete, casi con caña, cuando no sabía si irme a la casa, o a algún after hours, todo esto se me vino a la mente. Tenía ganas de estar en un lugar relajado, de ambiente, con la posibilidad de vitrinear si quería. Y si más encima podía botar el alcohol, mejor.

Y entonces llamé a un amigo que sabe de estas cosas (uno siempre tiene a alguien con ese tipo de datos) y me entregó la información que necesitaba. ¿Dónde voy?. “Obvio”, me dijo él. A los Baños 282.

Ubicado en la Av. Bellavista 282 (de ahí el nombre), a media cuadra del puente Loreto, éste sauna que tiene un pequeño aviso iluminado, es uno de los más conocidos y renombrados de Santiago. Al ingresar tienes un mesón en donde debes cancelar la entrada y en donde recibes los utensilios necesarios para usar el sauna: el número de tu locker, un paño para taparte, una toalla y unas zapatillas de baño. Siguiendo las flechas llegas fácilmente a los lockers en donde puedes devestirte cómodamente. Ahí hay duchas y baños. En este 1er piso y accediendo ya a la parte del sauna, hay un pequeño bar de bebidas (no se vende alcohol), un jacuzzi (para 4 personas cómodamente sentadas), y una piscina temperada (de unos 2 x 4 metros). Al subir una de las dos escaleras que te llevan al 2º piso te encuentras con varios espacios: una sala con una TV, un sauna seco, duchas, salas de masajes, un jacuzzi (para 2 personas cómodamente sentadas), un cuarto oscuro con una colchoneta, baños, una ducha semi privada, y varias cabinas con llave. Y si subes hasta el 3er piso te encontrarás con más cabinas, baños, duchas y duchas semi privadas, una sala de video porno, y dos saunas de vapor, una con luz y la otra oscura. Los pasillos tienen luces, aunque a alguna gente le gusta apagarlas. No sé por qué (¿).

El lugar tiene espacios de descanso, espacios íntimos, y las salas de baño están bien acondicionadas, es decir, cumplen su función. Tal vez porque parece que es el sauna mejor acondicionado, tiene un precio no barato. La entrada general cuesta $8.000, aunque para los menores de 25 años se cobra $5.000. Funciona todos los días, pero es importante saber que de lunes a jueves sólo está abierto desde las 14 hrs. hasta las 02 hrs. de la mañana, y que de viernes a domingo se abre las 24 hrs. Tengo un amigo que llegó un sábado a las 19 y salió el domingo a las 09 hrs. de la mañana. Hasta durmió adentro. Eso sí, de Domingo a Jueves, de 21 hrs. hasta el cierre, vale $5.000, al igual que el sábado y el domingo desde las 06 hrs. hasta las 12. Ojo los que salen de la disco y quieren seguir. Las cabinas valen $2.000 y $4.000 (las con camas de dos plazas). También se venden jugos y sándwichs a buen precio, y utensilios de baño, como champús, etc.

Lo mejor
Lo mejor son varias cosas. Primero, el staff es bastante numeroso como para que todo esté en orden y limpio. Además, siempre están disponibles para consultas o cuando necesitas algo. Hay papel higiénico en los baños, los saunas funcionan de lo mejor, y como he mencionado hay espacios de relajo y de diversión. Es super importante y bueno que existan espacios de intimidad (como las cabinas, que es recomendable pedir a la llegada), ya que la privacidad en lugares de este tipo, puede ser un factor importante para algunos. Al gusto del consumidor. Además, los días sábados y domingos hay bastante gente para mirar, si uno quiere hacerlo, claro.

Lo malo
El aspecto negativo más importante es que el primer piso a menudo está menos que tibio, e incluso la piscina comúnmente está casi fría. Y me pasó lo mismo una vez en una cabina, estaba helada. Esto es un problema, considerando que uno anda sólo en toalla. En un sauna esto no puede suceder. Otro aspecto negativo puede ser lo reducido del espacio. El sauna no es muy grande y a fin de cuentas se recorre en pocos minutos. Pero, esto ya es un detalle. Algo negativo, desde mi punto de vista, es la disponibilidad de condones. El precio de la entrada debiera incluir la entrega de al menos un condón, si es que uno quiere. Es realmente incómodo hacer una “interrupción” para comprar un condón o pedir una cabina.

Conclusión
El 282 (fono: 777 17 09) es un lugar ideal para relajarse después del trabajo, después de la disco, el día domingo con caña, y hasta como panorama para esas noches en que no quieres ir a bailar, pero quieres tener algún tipo de encuentro. Tal vez es un poco caro, y tal vez no sea un lugar para ir muy a menudo, pero es un lugar diferente que vale la pena conocer y disfrutar de la manera que tú desees. Y lo más importante es que, aunque suene obvio decirlo, el lugar es un buen sauna. Hasta sentado en un jacuzzi puedes imaginarte que estás en un Hamam original (de Turquía), tal como en esa excelente película.

El Capricho de los Dioses

No hay nada como ir un fin de semana a Viña. Y si es un fin de semana largo, como el de semana santa, mejor. Igual tengo que reconocer que para mí es cómodo porque tengo amigos que me alojan y me regalonean. Ir por cuenta propia, puede salir caro, a no ser que hagan como un amigo mío que va sólo por la noche (el turismo aventura tiene muchos adeptos). Un fin de semana en la costa relaja montones, aunque te acuestes cansado y de madrugada.

Llegué a Viña el viernes santo en la noche al departamento de una amiga y luego de una pasada por la ducha partimos al centro a encontrarnos con el resto del lote. Empezamos con una piscola en el Bel Air (Av. Valparaíso entre Ecuador y Von Schoroeders) que es un intento de copia del Café Journal, pero con bastante menos recursos, en espacio y en música. Poco a poco me di cuenta que el panorama no era quedarnos ahí “recogiéndonos”, sino que la movida era ir a la única disco de Viña, la Zeuzs, abierta incluso ese día (bien!).

Ubicada en Arlegui 829 (atrás del Hotel O’Higgins a media cuadra desde la Plaza de Viña), esta disco se hizo famosa hace un par de años, luego de que la disco de Valparaíso, la Foxy, elevara los precios. Al comienzo se hicieron famosos con los viernes “a luca”, donde todo, desde la entrada a los tragos cuestan $1000. En esa época este motivo fue suficiente para que todos se cambiaran a Viña y mientras más gente comenzó a ir, todos quisieron estar ahí.

Al entrar a la disco tienes dos posibilidades. Subir por un tubo “cuncuna” hacia el segundo piso, o entrar directamente la pista. La mayoría de la gente sube, ya que desde ahí puedes ver el escenario que está a un extremo de ese piso, y la gente en la pista. Este segundo piso, tiene sillones, un bar, el guardarropía y un baño. Puedes llegar hasta el otro extremo y bajar a la pista en pleno, y acceder al bar de abajo o el baño. El espacio debajo del segundo piso es bastante bajo, lo que hacía antiguamente que el calor y el humo fuera insoportable. Ahora han puesto ventiladores, que me parece incluso están demasiado fuertes. Bueno, me quejo porque hay y porque no hay. Los precios de los tragos están bien. Y los dan cargados, así que hay que tomar con moderación. He visto muchos amigos casi cayéndose de lo mareado, y a otros en el baño.

Una cosa que debo mencionar es la anfitriona, Imán Pakarati. Aunque no la conozco personalmente, se nota que tiene mucho carisma. La veo pasar por todos lados saludando, empinada en sus tacos que hacen protuberantes algunas de sus partes adicionales. El viernes santo hizo un show dedicado a Jesucristo Superestrella (sin desnudo), vestida de hombre, con barba y todo el respeto posible. Y sorpresa, al día siguiente, apareció doblando a la Kylie Minogue, con todo el atuendo. Aunque el show pueda ser discutible, es cierto que hace harto con pocos recursos y muy reconocible la versatilidad. Además, otra transformista hizo el nuevo video de Madonna, lo que significa que intentan estar al día. Además, un punto a su favor es que la Imán siempre ha estado apoyando las actividades de prevención. Memorables han sido algunas de nuestras fiestas en esa disco.

Lo mejor
La gente es simpática, desde la Imán hasta los del bar. Con un trago puedes estar listo y arriba de la pelota para conocer gente. Porque en la Zeuzs se puede conocer gente de todas partes, Santiago, Villa Alemana o hasta Iquique. Una cosa que me parece excelente, pero sé que no es un privilegio de todos, es el hecho de que hay una lista con clientes frecuentes, y ellos tienen pase gratis hasta con algunos amigos. Me parece bien, porque es un “cariño” que se le hace a la gente que los elige y que todos los fines de semana están ahí. Top.

Lo malo
Primero, el show. Ya dije los méritos, pero no puedo evitar mencionar algo que se dice vox populi. El show es demasiado largo. A veces una hora o más. Me parece bien que se quiera mostrar lo que se ha preparado, pero a veces el estar una hora parado le baja los ánimos a cualquiera. Y siempre comienza en el momento menos indicado, y piensas “que lata, esperar una hora más”. En otras partes del planeta el show se divide en la noche completa, sin que la gente tenga que dejar de bailar. El show es parte de la disco. No algo separado. Y lo otro malo, son los baños sin ventilación y sin privacidad. Ya esto recurrente en la mayoría de las discos.

Conclusión
Un fin de semana en la costa de la V Región, puede ser un gran panorama, si es que incluyes una visita a la Zeuzs (http://www.zeuzs.cl, fono: 68 84 46). Es seguro que todo Viña estará ahí, así que sólo tienes que ir, tomarte un trago, y entablar conversación con algún comensal. Y si ves a la Imán, no dudes en saludarla, aunque no la conozcas, ella estará contenta de darte la bienvenida. Puede que no veas grandes dioses ni diosas, pero si verás mortales que quieren ser dioses y diosas. Y a veces lo consiguen. Los dioses deben estar de nuestro lado.

Todo el mundo lo sabe, pero parece que a nadie le importa

A veces uno sabe algo, y algunas veces incluso todos lo saben, pero no lo decimos. Desde la orientación sexual de algún hijo de vecino (quién lanza la primera piedra, ja), hasta el hecho de que a veces nos cuesta reclamar por cosas que no nos parecen justas. No sé si es la idiosincrasia de los chilenos, pero a menudo hay cosas de las que no hablamos. Un ejemplo claro es todos los secretos que tenemos en nuestras familias. Pero a veces también es reconfortante levantar la cabeza y hablar. Aunque sea para reclamar.

En eso estaba hace uno días, pensando en la mortalidad del cangrejo sentado en una de las mesas del fondo del Prejuicio 0, muerto de calor, y empecé a pensar en que me gustaría estar en un lugar abierto, tal vez mirando las estrellas. Estar en la playa podría ser, tomando cerveza en la Picá del Loro en Concón, en la Playa Grande en Niebla, o en la Avenida del Mar en La Serena. O al menos al aire libre, aunque fuera aire santiaguino. Y de pronto, me cayó la teja. Me voy al Vox Populi.

Ubicado en Ernesto Pinto Lagarrigue 364 (casi esquina con Dominica) en el Barrio Bellavista, este bar-pub-restorán es el único del ambiente que cuenta con un patio abierto para disfrutar del aire en épocas de calor o noches temperadas. El Vox Populi es una casa de dos pisos, bastante bonita por fuera y típica de este barrio tan tradicional. Uno entra y se encuentra con la barra de inmediato, lo que asegura que los administradores te vean, y en caso que los conozcas los puedas saludar. Hay una pequeña extensión de la barra, y dos grandes espacios con óleos de jóvenes pintores. Al final de la segunda sala está el acceso al baño, al patio, y a un subterráneo. Este subterráneo es bastante especial porque se subdivide en varios espacios pequeños que privilegian la intimidad y la privacidad. Bacán el espacio a media luz con sillones. Abajo también hay baños. Y siempre hay música ambiental, hasta en el patio.

Los precios están bien. Las cervezas de tamaño normal valen $1000 a $1500 las importadas, la piscola desde los $1800 dependiendo del pisco y los tragos ya más caros andan por los $2800 hasta $4000 algunos whiskys. Para comer tienen tablas y todo lo típico de algún pub. Nada ni muy caro ni tan barato tampoco. Ojo con las cartas, que están ilustradas con figuras de adonis, al igual que los collages de las mesas de adentro.

Una cosa que se puede comentar es que el subterráneo tiene, como dije, espacios ideales para hacer reuniones de amigos. De hecho ahí me he encontrado con los Osos Chilenos. Incluso se puede hablar con el dueño y organizar alguna celebración de cumpleaños. De preferencia me dijeron de martes a jueves. Incluso si quieres llevar tu propia música, puede ser, pero tal vez tengas que llevar el equipo. Creo que en abril están de aniversario, pero lamentablemente, es sólo con invitación. Un amigo me dio una invitación el año pasado y fue con música en vivo, fiesta electrónica abajo, y desfile de ropa interior.

Lo mejor
El patio es lo mejor. Se puede conversar a la luz de las velas y mirando el cielo nocturno y rodeado de arboles. Además, el subterráneo es super cómodo, y los múltiples espacios privilegian la intimidad. Los baños son limpios, y hasta he visto que tienen jabón líquido y toalla. El baño de abajo siempre está limpio. Otra cosa, son los meseros. Sus fachas alternativas son bastante agradables a los ojos, además que la mayoría son simpáticos. Del Alex no hay nada que decir. Super conocido. Se las trae.

Lo malo
La parte del subterráneo que está más hacia el patio parece incómoda, tal vez por mucha luz o lo junto de las mesas. Pero nada muy importante. Lo que sí es malo es la forma de sacar los pedidos. Es incomprensible que a veces el servicio es super lento, hasta para traer la cuenta, y no es talla. El otro día conversando con el mesero (yo había pedido una bebida hace media hora atrás), me comentó que los pedidos se sacan en orden. O sea, yo estaba frito porque justo antes, una mesa había pedido 6 caipirinhas. Eso no puede ser. Malo, malo, malo. Cualquiera sabe que debe haber una coordinación entre el orden y la complejidad del pedido. Las bebidas, cervezas, y todo lo que se destapa (por ejemplo), DEBEN salir de inmediato. El que está a cargo de eso, algo no sabe, eso está claro. En todo caso, yo a estas alturas, reclamo. Y por último, algunas veces es recomendable verificar la cuenta, ya que por la cantidad de gente, me ha pasado que me han cobrado mal.

Conclusión
El Vox es un lugar ideal para ir. Buen bar, buena vista, y mucha gente que a veces no conoces. Y se respira tranquilidad. De repente van gringos y gringas, e incluso heteros, pero eso en ningún caso importa. Aunque todo el mundo sepa que el servicio es un poco lento y que a veces se equivoquen y cobren de más, a nadie parece importarle. Y es porque el lugar es re piola, y es un lugar en el cual, aunque todo el mundo sepa que es de ambiente, a nadie le importa, porque no importa la orientación sexual. Y en este caso, no hay nada mejor que eso.

Venderle el Alma al Diablo

Por alguna razón, los jueves son más agotadores que otros días. No sé si es porque uno tiene 4 días de trabajo a cuestas, porque estás en la mitad de la semana, o porque todo el mundo espera con ansias el viernes y están todos acelerados. Bueno, el asunto fue que un amigo me pasó a buscar al trabajo y en su cara se leía: “quiero tomar algo”. Luego de un breve paso por el Prejuicio 0, nos fuimos a tomar algo a un lugar que la lleva. El Pasaje Orrego Luco (Av. Providencia, entre Pedro de Valdivia y Guardia Vieja, vereda sur) estaba atestado de gente, y con mucho, pero mucho que mirar. Y happy hour todo el rato. Bien.

Sin darme cuenta pasaron 3 rones, una cajetilla de cigarros entera, un par de horas, y ya conversábamos hasta por los codos. Y tanto mirar cosas lindas me bajaron los bajos instintos. Me dieron ganas de cochinear. Ya la plata se me había acabado pero quería seguir carreteando. La respuesta obvia, una disco gratis. Pensé en el singular hecho que casi todas las discos del ambiente son gratis al menos una vez a la semana. ¿Los jueves?. La más antigua disco gay aún en funcionamiento, el Fausto.

Ubicado en Av. Santa María, un poco más allá del Puente del Arzobispo (gay, obvio), pasando un Pronto Copec, esta disco que solía ser el lugar de encuentro de gays de plata, tiene una entrada muy escondida, pero no le resulta pasar piola por la cantidad a veces impresionante de autos estacionados al frente. El lugar tiene 2 pisos, 3 bares, 4 baños, 2 salas de estar y 2 pistas de baile de tamaño regular. Ha sido remodelado un par de veces, aunque yo sólo recuerdo cuando había sólo una escalera al 2º piso y sólo una pista de baile con espejos en tiras. Aunque la decoración tiene una mezcla entre rococó y onda disco, los espacios son lo suficientemente variados como para situarse en cualquier lado. Eso sí que algunos días (como el jueves), no está abierto el primer piso. Es importante mencionar que está abierto hasta los domingos.

Los precios son “normales”. Lo más caro que cuesta la entrada es $4000, el guardarropía $300, y los tragos van desde $1000 la lata de cerveza, hasta $2500 los tragos más caros (regulares en calidad). Cuando está abierto abajo funciona la cocina, donde por lo menos hay papas fritas. Y un dato importante. Durante el mes que estás de cumpleaños, muestras el carnet y tienes entrada gratis. Excelente idea.

Además, hay eventos especiales. Aparte del show que funciona ininterrumpidamente con la anfitriona Maureen Junot y con la coanimación de la gordita Katiushka, los jueves hay concursos. El año pasado estuvieron los famosos “Doggis” (elección del pene más grande), y luego el “Garganta Profunda” (quién era capaz de subirse al escenario y meterse todo el miembro ganador del Doggis en la boca). Un poco chocante, pero por la cantidad de gente que se reúne, se confirma que todos podemos ser vouyeristas. Los invito a descubrir el concurso de este jueves. Los domingos hay cuarto oscuro en el bar de arriba, aunque hay que tener cuidado por donde pisas (te puedes tropezar). Además, los primeros domingos de cada mes, funciona el Bar del Oso (si quieres ver tiernos gorditos peludos), y a veces se hacen Fiestas de Espuma.

Lo mejor
Tal vez sea algo mental, pero el Fausto tiene una ventaja histórica. Es el lugar gay por excelencia (todo el mundo sabe de su existencia, hasta los heteros). Es el lugar a donde todos han ido alguna vez, donde siempre te encuentras con alguien conocido y en donde posiblemente hayas pasado buenos momentos. Aunque no es mi lugar favorito, he perdido la cuenta de las veces que he ido, y también de la gente que he conocido ahí. Algunos grandes “amores”. Y siempre llega gente nueva. Pollitos en general. Además, y por qué no reconocerlo, es el lugar en donde siempre podrás tener algo. Una conversa, un agarrón, un “te paso mi teléfono”, un llevarte a alguien al parque o a tu casa, o hasta sexo en el cuarto oscuro. A la hora del remate, hay que estar muy curado, estar deprimido, o simplemente no querer, para no sacar algo.

Lo malo
El show es muy largo y a veces es demasiado grosero. Mucho “pico” y “pasiva” en forma despectiva. Y la música es muy popera. El baño de “mujeres” es un asco. Pobre de la mina que sienta ganas o si alguien necesita “la larga”. No hay papel, ni privacidad. En el fondo, el lugar es como frío. Y la otra cosa es que la mayoría de los barman son un poco pesados y seriotes. Y para qué decir el de la entrada. En especial son bastante pesados con las minas. Pobres amigas nuestras. Sólo el de gorrito y el dueño son agradables.

Conclusión
Si te bajan los instintos y quieres venderle el alma al Diablo, tal como Fausto lo hizo, es el mejor lugar para ir. Seguro que algo habrá, al menos para conversar. Es un lugar de historia, tal vez todos hemos pasado por ahí, como un ritual al salir del closet. Una vez tuve una amena conversa con el dueño y me contaba que a la dictadura le convenía más tenernos en un solo local que repartidos en todos lados (macabro comentario). Y aunque ya no haya dictadura, seguimos juntándonos ahí. Es extraño. Un placer culpable. Tal como venderle el alma al Diablo.

Cero Prejuicios

Los prejuicios son pan de cada día. ¿Cuántas veces hemos escuchado prejuicios como: “Las mujeres son el sexo débil”, “todos los maricones quieren ser mujer”, “los negros la tienen más grande”, o “si se acostó contigo, entonces es gay”?. Infinidad de veces, e infinidad de frases como esas, que nos predisponen al momento de conocer o compartir con alguien. Tal vez la culpa la tiene la tele que nos indujo a pensar así desde niños. ¿Quién sabe?.

Es por eso que es tremendamente interesante y llamativo que un lugar de encuentro se llame “Prejuicio 0” (se lee Prejuicio Cero). ¿Es posible que exista un lugar en donde la gente no tenga prejuicios?. Precisamente ése es el nombre de un nuevo lugar que funciona como Pub y está localizado en Santa Filomena 132, en el Barrio Bellavista. Casi al llegar a Bombero Nuñez. Funciona de lunes a sábado y está abierto desde las 18:00 hrs.

El lugar es amplio, con vigas a la vista, plagado de velas (buen detalle), y es atendido por su propia dueña. Tiene un excelente bar que entrega desde los tragos más tradicionales a partir de pisco, ron, tequila, gin y vodka, hasta excentricidades como tragos con nombre de drogas: el Extasis (a base de tequila, ron y vodka), o el Speed (a base de pisco y vodka). Para comer no faltan las tablas (la Anaïs es exquisita), brochetas para picar, y un surtido de pizzas (ojo con la Prejuicio Cero).

Y pensando en el bolsillo, el lugar no es nada de caro. Las cervezas parten en $600, las copas de vino de la casa $1000, los piscos en $1500, y el promedio de los tragos anda por los $2000, aunque algunos se escapan según los ingredientes. Por otro lado, con $2000 comes de sobra, y si andas en grupo hay promociones. Y parece que a la hora de salida del trabajo, hay servicio de once.

Punto aparte merece nombrar la música. En una esquina del bar hay un computador tirando música de diversa variedad, pero con un tema específico cada día. Así tal vez un día martes nos encontremos con sólo música de los ’80, o un jueves nos encontremos con música en español retro, o un viernes con la música electrónica o lounge que está muy de moda (y que es bajada directamente desde internet). Ojo: se puede pedir música.

Lo mejor
La atención y la acogida. Se me había olvidado lo acogedor que es que la persona que te atienda, o el dueño sea simpático y abierto a conversar contigo. Lorena, la dueña, siempre es muy simpática y risueña, la DJ es super receptiva, y los meseros son como amigos. Se respira buena onda. Hasta la cocinera es buena onda. Mención aparte tengo que hacerle a los baños. Primera vez que veo un lugar de ambiente con un baño limpio, con jabón, un espejo que no está roto, y papel higiénico!. Y más encima, el excusado funciona perfectamente. Importante es decir que tampoco he tenido problemas de estacionamiento.

Lo malo
El local parece, a veces, frío, como si no hubiera ambiente. No sé si es la decoración, o el espacio inmenso, o la falta de un estilo definido del local, que lleva a que la primera impresión no sea tan buena. Esperemos que con el tiempo esto vaya cambiando. Al lugar le lloran unos sillones o algo más cómodo, especialmente al lado del segundo bar.

Conclusión
Es un lugar que vale la pena conocer, y que puede llegar a ser tu lugar favorito. Si tienes suerte, pueden cerrar el local contigo adentro carreteando, y el baile no se hace esperar.
Y si hablamos de cero prejuicio, no sé el lugar ni conozco a toda la gente que va al bar, pero de seguro que la gente que trabaja en realidad parece no tener prejuicios con nadie, se respira ser lo que uno es, y eso se agradece. Yo ya estoy pensando en celebrar mi cumpleaños ahí.